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martes, 27 de mayo de 2014

No me gusta, no tengo ganas y no quiero

Reclamo el derecho a la apatía.
El derecho a meter la cabeza bajo la almohada, a no salir de casa. A no ver el lado positivo de lo que no lo tiene, a no reír la puta gracia a lo-que-no-lo-tiene. A poner los puntos sobre las íes. A decir bien alto y bien claro que por ahí no, que no tengo ganas, que no quiero. 
A rechazar el optimismo obligatorio, la positividad por decreto.
La ultra-motivación del runner que si quiere, puede. Hazlo. No seas un loser. Cómete el mundo. Sonríe. Impossible is nothing.
Los cojones.

martes, 20 de mayo de 2014

¿Tenéis tú y tu pareja el mismo proyecto vital?

Rompí con mi pareja hace 8 meses, ambos sentimos que nos une un vínculo especial y nos queremos mucho pero él no desea tener hijos y yo lo estoy deseando. Ése ha sido el motivo principal de la ruptura. Por descuido me quedé embarazada pero perdí al bebé de forma natural. Fueron dos meses en los que los pasé fatal pues él quería que abortara y piensa que fui una egoísta por querer seguir adelante.
Seguimos viéndonos con frecuencia y diciéndonos todo lo que nos queremos pero mi deseo de ser madre es muy fuerte y no quiero renunciar a ello. Muchas veces me ha comentado que si no fuera por eso estaríamos juntos pues sus sentimientos hacia mí no han cambiado. Tengo 39 años y no puedo posponer más un posible embarazo. Tengo grandes sentimientos de tristeza y hasta deseos de morirme. He perdido la sonrisa y me siento sumamente sola. Me surgen sentimientos de envidia al ver tan felices a las parejas con sus hijos. Sueño con ser madre y me despierto por las noches angustiada.







Tal como explicas, vosotros no compartís el proyecto vital de tener un hijo y formar una familia juntos. Por tanto, has tomado la decisión de romper la relación y, a pesar de ello, sigues presentando dudas sobre si ha sido lo correcto ya que os queréis. Hay parejas que deciden no tener hijos y mantienen una relación de amor sana y satisfactoria, pero en tu caso, no es así.
Las relaciones de pareja implican un crecimiento a lo largo del tiempo donde se transita por diversas etapas que derivan en conflictos fruto de la aparición de desacuerdos. Estos conflictos tiene su raíz en la distancia que se genera entre la pareja en relación a los proyectos vitales individuales. Es decir, el proyecto individual de uno de los miembros se confronta con el proyecto individual del otro exigiendo una colaboración y compromiso para poder llegar a un acuerdo compartido y resolver el conflicto. En este caso, no se ha dado una colaboración y compromiso ya que tú has expresado tu intensa necesidad de ser madre y él, no ha cedido en ese deseo. Ambos habéis antepuesto vuestra necesidad individual y eso, no significa que no os queráis sino que el valor de tener un hijo es mayor al proyecto conjunto de pareja.
Si has tomado la decisión de abandonar la pareja, quizás el siguiente paso es prepararte parael duelo de la pérdida y valorar alternativas para ser madre al margen de él. Existen las opciones de la inseminación artificial o la adopción. Si puedes visualizar esta propuesta, tu sentimiento de ser madre es más preponderante que el de continuar con tu pareja. Si no es así, reflexiona sobre tus prioridades y reformula tu decisión.

lunes, 12 de mayo de 2014

La que se viste de verde por guapa se tiene

Y, fíjate, pensaba que  no te quería. Al darme cuenta de que se puede estar sin ti, creí que me había librado de esta carga que llevo arrastrando los dos últimos años. Resulta, me dije, que todo ese amor que tenía dentro no era más que costumbre y ahora estoy mucho mejor, divirtiéndome y siendo libre.



Por un breve momento toda esa pena de inseguridades y soledad que suele venir acompañada de una ruptura se desvanecieron y volví a ser (o fui por primera vez, no lo tengo claro) una mujer como esas que están hechas de hierro que salen en los programas a imitar. Me dejé llevar por la sensación de poder, y curiosamente fuiste mio de nuevo. De repente todo era romance y risas, paseos y abrazos. Me mirabas como si te hubieras dado cuenta de que sin mi la vida es mucho peor y conmigo mucho más bella. Como si yo fuera más bella. Como si tú fueras mucho peor.

Ah, me confié. Pobre de mi, que muy al contrario de lo que hubiera asegurado, no estoy hecha de hierro y al siguiente pestañeo las tornas habían virado y volvíamos a cambiar puestos en esta carrera absurda del amor.  Me confié y volví a sentirme llena y entera sólo cuando tú me mirabas, feliz sólo cuando me llamabas y mujer sólo cuando me tocabas.